Me dio un apretón suave.
- Estoy aquí.
Respiré hondo.
Eso era cierto. Él estaba allí, rodeándome con sus brazos. Podría enfrentarme a cualquier cosa mientras eso no cambiara.
Cuadré los hombros y fui a enfrentarme con mi suerte, LLEVANDO AL LADO AL HOMBRE DE MIS SUEÑOS EN CARNE Y HUESO